UA-110056456-1 LOS LIBROS DEL ROCK ARGENTINO: SPINETTA, CRONICA E ILUMINACIONES

SPINETTA, CRONICA E ILUMINACIONES

EDUARDO BERTI

1ra. Edición: 1988
Editorial: Editora /12
2da. Edición: 1996
Editorial: Editora AC
3ra. Edición:2016
Editorial:Editorial Planeta

Un libro esencial.
Una charla profundísima con el músico, que ayuda a comprender aún mejor su obra. Luis Alberto hablando de cada tema, cada disco, cada inspiración, comenzando desde Almendra hasta llegar a su etapa solista en 1988.

Incluye su discografía completa y las letras de 22 canciones inéditas.

La 2da edición sale por Editora AC y la versión final, reeditada luego del fallecimiento de Luis Alberto es del año 2016 por Editorial Planeta.


“Quiero que hagan un libro sobre mí sólo cuando me haya muerto”,
fue la primera respuesta que Luis Alberto Spinetta le propinó a Eduardo Berti cuando el entonces joven periodista le fue con la idea, allá por fines de 1988

Tal contundencia en la sentencia –más aquello del mañana es mejor, claro– tornaba casi utópica la posibilidad. Pero un posterior reordenamiento cósmico, unido a ciertos detalles terrenales que Berti revela en el prólogo de la esperada reimpresión de Crónicas e iluminaciones, torcieron el destino. Transformaron en una posibilidad concreta, reparadora y feliz su reedición amplificada, a través de editorial Planeta.
“Es un milagro que Luis haya hecho este libro porque, la verdad, no lo veía hablando mucho de las cosas de él, medio que le escapaba al tema, prefería hablar de autos, de comida o de fútbol, pero no de su obra”, dijo Dylan Martí, fotógrafo y fraternal amigo del vate de Arribeños, en medio de la presentación del trabajo, en la que también participaron el periodista Marcelo Fernández Bitar –en calidad de moderador–, el mismo Berti y Catarina Spinetta.
“Imagino que a él le hubiera encantado esta edición, que tiene un valor muy grande porque es Luis, no es alguien imaginando historias en torno de él, es algo que revaloriza su figura”.

Crónicas e iluminaciones, cuya edición original (de Editora/12) comprende el resultado de tres meses de conversaciones entre el periodista y el músico (donde ambos abordan el corpus poético-musical del protagonista hasta la edición de Don Lucero), volvió a la luz tras 21 años de “clandestinidad” –la última edición había sido parte de la colección “Personajes”, de la editorial AC, en 1993–. El retorno agrega al texto original fotos e ilustraciones inéditas, un reportaje a posteriori con anclaje en esa maravilla sonora llamada Peluson of Milk, la reactualización de una discografía que siguió su cauce natural y un texto del propio Luis, publicado en su momento en la revista del Hospital Borda. “La verdad es que miro hacia atrás y me sorprendo porque, después de todo el trabajo de conversaciones y escritura, no habíamos hablado nada sobre de quién era el libro, o sobre quién firmaba el contrato, en fin, fue algo incómodo... algo así como cenar, pasarla bomba y hablar después de quién va a pagar”, confesó entre risas Berti, acerca de otra de las aristas del libro, cuyos seis mil nuevos ejemplares reemplazan su carácter de incunable.

“Al final, bueno, él dijo que el libro era mío, porque yo lo había escrito, yo le dije que era de los dos, porque él había dado el sí; en fin, me dijo que arreglábamos en que yo pagaba una cena de comida japonesa para Patricia, su mujer, Alejandro Rozitchner y yo. Pero cuando fuimos quiso pagar él”, evocó Berti, durante la charla musicalizada con gemas de Spinetta. Otro plus de la reedición, dicho está, es el nuevo prólogo, en el que su autor explicita el aliento que le dio Luis Santiago –padre de Luis– para insistir con la idea ante la primera negativa; la influencia que ejerció el libro de François Truffaut sobre Hitchcock; o el entusiasmo inexplicable de Luis tras el negativo trance del principio.

Para muestra…un botón

Nace Pescado Rabioso:

“A mi regreso de Europa no sabía si iba a formar un grupo o no, pero de movida lo bauticé. Uno de los primeros nombres que se me ocurrieron fue Pescado Rabioso, aunque en un principio lo deseché porque pensé que era muy complicado. El nombre, en realidad, corresponde a una contradicción entre un perro rabioso y un pescado. Funciona como una paradoja. Hay otros animales que también enferman de rabia, desde el hombre hasta el gato, ¿pero cómo podría un pez contagiarse la hidrofobia?”

Así relata Spinetta la creación de Pescado Rabioso en una serie de entrevistas realizadas por Eduardo Berti entre septiembre y noviembre del año 1988, publicadas en el libro Spinetta: crónica e iluminaciones.

“En algunas semanas encontré a los músicos que necesitaba. Ellos eran Black Amaya (batería) y Bocón Frascino (bajo). Ambos habían pasado por las diferentes formaciones que tuvo Pappo, pero que no se concretaban. Yo antes había intentado tocar con otro baterista, Pomo, pero en ese momento él y Machi –que luego formarían Invisible conmigo– trabajaban con Pappo. Luego, hablando con Black, decidimos que el bajista tenía que ser Bocón Frascino, quien antes se había desempeñado como guitarrista rítmico en otras agrupaciones.”



“¿Por qué seguir soportando como siempre la misma cantinela complaciente en la radio, en la TV, en todas partes?
¿Por qué seguir participando así de esa caravana ciega de comercio y mediocridad rumbo a la muerte?
No te evadas. La música de rock esperaría mucho tiempo más por vos si no fuese tan urgente la salida al amor. Spinetta – Black – Bocón – Pescado Rabioso.”
Tras esta presentación, la banda participa del ciclo B.A. Rock llevado a cabo en el teatro Don Bosco de San Isidro, realizando luego distintas presentaciones entre la ciudad de La Plata y Bs. As.
Ya en sus comienzos se hacía claro que Pescado Rabioso no era una banda más en el ambiente rockero de 1972. Más allá de que Luís Alberto Spinetta hubiera integrado Almendra un par de años atrás, por lo cual tenía el reconocimiento del público, Pescado Rabioso se revelaba como una experiencia totalmente distinta y novedosa para quienes concurrían a los recitales. Aun no había editado ningún disco, pero ya las presentaciones del grupo atraían a un público cada vez mayor en el circuito casi subterráneo del rock de aquel entonces. La fuerza de la banda en vivo, la originalidad y crudeza de las canciones (muchas de las cuales permanecerían inéditas), como así también el carisma de Luís Alberto en escena, confluían en un mensaje de liberación que intentaba estallar, provocar un impacto revelador en la audiencia.

El viernes 23 de junio de 1972 el trío reúne a más de mil personas en el teatro Atlantic. A propósito de este recital aparece, bajo el título “El mazacote incendiario”, la siguiente nota en el número 29 de Pelo:

“La presentación de Pescado Rabioso generó un clima realmente especial en el teatro: algo pesado, algo poético, algo agresivo había sacudido a los que concurrieron a defenestrar o aprobar (…) Allí había quedado la bola, el mazacote incendiario que proyectan las letras y las músicas de Pescado Rabioso, claramente delineadas y rumbeantes hacia la creación de situaciones revolucionarias, una actitud no demasiado generalizada en esta etapa del rock nacional argentino, pero seguramente más virulenta y clara que las leves instrucciones de años anteriores.”
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