MARTROPIA

JUAN CARLOS DIEZ

Conversaciones con Spinetta

1ra Edicion: 2006
1ra Edicion: 2013
Editorial: Aguilar

"Martropía, conversaciones con Spinetta" es el nombre del libro en el que el periodista Juan Carlos Diez condensa cinco años de encuentros personales, ensayos y grabaciones compartidas con Luis Alberto Spinetta, que le sirvieron al autor para sumergirse en el sensible universo del artista y mostrar su costado más íntimo.

Entre otras curiosidades que cuenta el libro, figura que el tema "Penumbra", registrado en 1993 en "Fuego gris", es anterior al clásico "Muchacha ojos de papel" compuesto en la adolescencia. Y anécdotas como aquella en que invitado a tocar por Astor Piazzolla, Spinetta se sintió opacado por la inseguridad y decidió no aceptar.

"Martropía" bucea también en los pensamientos y sentimientos de uno de los íconos de la música argentina. Cosas que ni sus fanáticos conocen: ¿alguien sabía que "Golondrinas de Plaza de Mayo" es un tema que no toca hace años por el tipo de afinación de la guitarra (abierta y difícil de reproducir)?, ¿o que "Será que la canción llegó hasta el sol" lo compuso de un tirón porque quería una canción de cuna para sus hijos y los del fotógrafo Eduardo "Dylan" Martí?, ¿y que aún no sabe que significa "La herida de París"?.

Diez conoció al "Flaco" hace 15 años a través de un amigo íntimo que tienen en común y después de una década decidió embarcarse en este proyecto. "Quería saber quién era aquel que construía ese andamiaje flotante de letras, poesía y música, y luego poder transmitirlo y plasmarlo en un libro", evocó el periodista en una entrevista con la agencia Télam.
Indudable seguidor de Spinetta, Diez recordó que la primera vez que se acercó al artista lo hizo con intenciones de hacerle "algún tipo de entrevista, pero eso fue sólo un punto de partida. Pasó el tiempo y en mayo del 2001 lo llamé con toda la pretensión de hacer el libro".
Y si hay algo que no se disimula en "Martropía" es el compromiso que tuvo Spinetta con este libro, donde habla entre muchas otras cosas de la relación de sus hijos con su música, de su admiración por Los Beatles, Manal y Piazzolla, de su visión sobre el tango, de cómo fue cambiando en el tiempo su proceso de composición, del contenido de muchas de sus letras, de su misión como artista y del amor que le dieron sus padres.
"Me acuerdo que fui a tomar unos mates con él y que en ese momento estaba trabajando en la mezcla de 'Silver Sorgo' -continuó-. Lo fui a ver con una idea muy precisa aunque pensaba que me iba a decir que no, pero se entusiasmó inmediatamente y ahí mismo empezamos a armar el libro".
En cuánto a cómo fue estructurando "Martropía" -definida como el estado de ensueño producido por la visión de puentes amarillo y el vértigo que sobreviene al cruzarlos-, cuya sugerente tapa fue ilustrada por el mismo Spinetta, Diez contó que primero determinó cuáles eran las temáticas que iba a abordar y después empezó a elaborarlas.
"Ibamos y volvíamos, fueron muchos encuentros en años, no agotábamos el tema en una reunión. Fuimos rescatando cosas, desechando otras. El se involucraba y cuando una idea no había quedado muy clara la retomábamos hasta quedar conformes. Hay un fuerte trabajo de edición", resaltó.
"Mi intención era mostrar el sentido de oportunidad del artista, de casualidad y causalidad, era tratar de meterme atrás del andamiaje y hacerlo de una manera comprensible", sintetizó el periodista que a lo largo de su carrera se desempeñó como colaborador en las revistas La Maga, Cosmopolitan y Noticias y que actualmente es redactor de Clarín Zonal.

En todo momento, Diez destacó la importancia de la libertad con la que fueron encaradas esas charlas, algo que permitió la apertura de puertas impensadas y que se materializaron, por ejemplo, en el curioso capítulo dedicado a los animales, en el que Spinetta llegó a decir: "el tucán es manifestación de Dios" o "la música se parece más al animal que al hombre".
"Cuando desgrababa en mi casa, a veces me daba cuenta que tenía mucho material sobre determinado tema y la fauna -muy presente en su lírica (desde los elefantes hasta las boas)- fue un disparador para hablar de otro montón de cosas como el perdón, la culpa y la condición humana".
Infinitas grabaciones en casetes y apuntes que le sirvieron al autor como "hojas de ruta" constituyeron la materia prima de un trabajo que Juan Carlos Diez fue estructurando, con la paciencia con la que un músico aborda la grabación de un disco.
"En algún punto abordé al libro musicalmente, como si fuese un disco. Yo ya tenía 'los 10 temas del álbum', pero para redondearlo laburaba más un arreglo en uno o pensaba agregarle otras voces en otro, porque la canción y la letra ya estaban listas", comparó.

El periodista, que también se dedica a la música, va guiando al lector para acercarlo a la intimidad del hombre que a los 15 años compuso la memorable zamba "Barro tal vez" en un itinerario de 35 años, signado por la magia y el talento pero también por "mucho trabajo".
"El talento es el hombre en libertad, nace en cualquier persona que se sienta capaz de volar con sus ideas", es una de las definiciones que Spinetta desgrana en el texto.

Para redondear este concepto abarcativo, porque "mi idea no era hacer un libro sólo para sus fans", acotó Diez, "Martropía" contiene la discografía completa del artista -en total cuarenta placas- y las letras de muchas de las canciones mencionadas en el libro.
Se consigue en todas las librerias


Felizmente, tras un período tolerable de inexistencia, Martropía se reeditó y fue presentado –el mismo día que Spinetta cumpliría 64 años– el Bar La Perla (Rivadavia al 2800).
“Hoy, a la luz de la aciaga realidad de su partida, el libro cobra otro sentido. Para mí, es una manera de volver a él y a sus visiones del mundo, del arte y de la vida. Una forma de volver a conversar con él y sentirlo siempre cerca. También, en la relectura, se puede descubrir una nueva mirada, tal la profundidad de sus reflexiones".
 
La reedición de Martropía contiene algunas novedades respecto de la original.
Entre ellas, un texto de Diez, a modo de agradecimiento y homenaje al Flaco, llamado “Tanto”; una discografía actualizada por Iris, el disco que Spinetta grabó con el trío Los Amigos (Rodolfo García en batería y Daniel Ferrón en bajo) poco antes de dejar este mundo y un nuevo diseño de tapa, que respeta el dibujo original –hecho por el mismo Spinetta– y el deseo primigenio de Diez, que era el de poner precisamente un dibujo y no una foto.
“El Flaco me hizo tres. Uno más lindo que el otro y bien diferentes entre sí. El tema es que él no quiso elegir uno, sino que me hizo elegir uno a mí. Me puso contra las cuerdas, y bueno, elegí a este ser tan particular de la tapa con esas orejas-parlantes que escuchan los sonidos de todo el universo y los proyectan. Y que tiene mirada, nariz y boca humanas. En fin, creo que el libro es un testimonio de la riqueza espiritual e intelectual de Spinetta; de su personalidad tan envolvente y profunda. Su propia obra, sus canciones, fueron las llaves para abrir ese mundo. A partir de ellas surgían sus reflexiones y la hondura de sus pensamientos ligados a este ‘andamiaje flotante de música y lirismo’, que había creado. Así lo intenté definir”,

1 comentario:

Anónimo dijo...

Magister dixit:
Musica, Musica empero, pero Musica siempre... siempre.

No puedo imaginar un mundo sin musica, sin Mozart, Chopin, Bach, Piazolla; y os apuesto a Vos que me estais leyendo no puedes vivir sin un himno a la alegria, sin una danza macabra, sin una barcarola; o podrias acaso vivir sin imagine de Jhon Lennon?, en otras palabras, podrias vivir sin ser un sonador?. Suena y se libre, libre por la musica que el divino maestro a puesto en sus manos que es tanbien la vuestra.