UA-110056456-1 LOS LIBROS DEL ROCK ARGENTINO: LA MUSICA INFINITA (La Biblia Spinetteana)

LA MUSICA INFINITA (La Biblia Spinetteana)

 JORGE KASPARIAN

1ra. Edición:
2015
Editorial: Independiente
Prólogo:
Guillermo Vadalá


Jorge Kasparian se dedica al estampado de remeras de rock.
Entre el amor a la música que lo moviliza desde adolescente y la necesidad de encontrar algo que le permita transitar la vida adulta, este cuarentón fundó hace más de una década la empresa Rayosan e hizo pie rápidamente en el mercado del rubro a nivel nacional.
Ahora, ya asentado en su perfil empresario, se dio el gusto de rendirle homenaje a Luis Alberto Spinetta, su máximo ídolo, mediante la realización de una ambiciosa obra.
¿En qué consiste?
En la publicación de una Biblia Spinetteana, edición de cuatro tomos que se aproxima a la discografía completa del músico fallecido en febrero de 2012.

El detalle es que estos volúmenes reparan en su quehacer doméstico por el hecho de que sus páginas son de tela y no están impresas sino estampadas en serigrafía.
“Allá por 1995 ya había publicado un libro así con fotos, poemas y dibujos. Tuvo una tirada corta, se llamó Superstición, se lo regalé a algunos amigos y se lo había dedicado al Flaco.
Sin dudas, su muerte fue el disparador para el nuevo libro. No me gusta para nada que a partir de una pérdida se activen algunas cosas, pero la verdad es que fue así”
, revela Kasparian sobre los impulsos de su delirante cometido, que tiene prólogo del bajista Guillermo Vadalá, respaldo de Spinetta en la histórica noche de Las Bandas Eternas.

“El día del fallecimiento de Luis me llamó mucha gente como dándome el pésame, y después de unos días de mucha tristeza y silencio total, me puse a laburar. Comencé revolviendo cosas guardadas y encontré el libro anterior. Así arranqué con el proyecto, que en su origen iba a ser mucho más acotado”, añade Kasparian, mientras dispone su obra en una mesa alargada.
“Tuve que hacer cuatro tomos para que las páginas sean legibles; si hubiera compilado todo en un solo libro, la información en los márgenes se hubiera perdido”, apunta.

Después de su relevamiento para la Biblia spinetteana, Kasparian sigue sin poder elegir un disco preferido del Flaco: “De elegir uno solo, sería injusto con otros discos. Ahora, si me preguntás cuál es la mejor banda, te contesto Invisible, pero no sólo de acá sino del mundo”.


Kasparian vivió dos momentos junto a Spinetta. Y en ambos tuvo algo que ver su amor por la serigrafía.
El primero fue en un Chateau Rock: “Me saqué una foto con él –recuerda–. Debe haber sido en 1987 ó 1988, cuando me tocó cuidar un vestuario de Raiban Pérez, una banda mendocina. Spinetta hizo un show bárbaro, pese a que la gente esperaba a Los Cadillacs.
Sonó de puta madre; hizo muchos temas de Privé y la banda que tenía era increíble (Machi, Mono Fontana, Jota Morelli, Chofi Faruolo, Guille Arrom). En un momento dado, todos se comenzaron a ir del vestuario y me quede solo con él.
No me animaba ni a mirarlo.
Entonces se acercó, me preguntó qué me había parecido el show y me regaló una púa. Yo me saqué la remera que tenía puesta. Era la primera remera que había estampado para mí, tenía una de las tapas de La, la, la, y se la di”.


El segundo momento fue en el Estadio Orfeo en córdoba: Spinetta mencionó a Jorge durante el show. “Me agradeció unas remeras que le había enviado (una replicó el motivo gráfico de la campaña ‘Conduciendo a conciencia’); cuando terminó, me mandó a buscar para agradecerme personalmente”.

Kasparian, quien le entregó ejemplares de su Biblia a “Dylan” Martí y a Catarina Spinetta en la apertura de la muestra “Spinetta. Los libros de la buena memoria” avisa que sus volúmenes no tendrán circulación comercial.
“No todas las cosas tienen precio –observa–. Y ésta no lo tiene, porque está hecha desde el corazón, porque es una parte mía la que está en este trabajo, porque quiero que la tenga un puñado de personas, amigos, músicos y seres importantes en mi vida”.

“El libro no está a la venta ni lo estará –remata–. A medida que avanzaba con la ejecución en mi taller, la gente venía y veía cómo crecía. Muchos creían que iba a abandonar al poco tiempo. Pero acá estamos, después de casi tres años está listo. Cada libro tiene un número, como para seguir un orden y saber a quién se lo entregué, más allá de que el primero es para Ludmila y el segundo para Alexandra, mis hijas, esos seres que me cambiaron la vida”.




“Escuchar a Luis era lo más próximo al futuro.
Su crecimiento fue siempre permanente y los músicos, indefectiblemente, crecíamos junto a él.
Luis era guía de un viaje que parecía no tener fin...
Eterno, como sus bandas…”.

Guillermo Vadalá

1 comentario:

JLO dijo...

Como Spinetta, un libro único, para pocos... Una lástima pero casi que me gusta mas así, te felicito flaco 👌